La automomificacion budista en vida o Sokushinbutsu, practicada mayoritariamente en la prefectura de Yamagata por los ascetas del shugendo, es una faceta muy desconocida de Japón.

Aunque resulta repulsiva para muchos occidentales, tras de ella se esconde una fe muy profunda en el más allá y en la trascendencia del alma.

 

Más allá de la belleza de los templos y santuarios de Kioto o Nara, y muy lejos del bullicio de las grandes ciudades como Tokio, Osaka o Nagoya, permanecen vivas las pruebas de una estremecedora y algo aterradora tradición que se pierde en la bruma de los siglos: la momificación en vida.

La automomificación en vida o “Sokushinbutsu” es una antigua práctica ya prohibida y en desuso que muestra una cara oculta y muy desconocida de Japón que el viajero habitual no espera descubrir.

 

Un descubrimiento escalofriante

Hace mucho tiempo, buscando información sobre la desconocida y oculta prefectura de Yamagata, me topé por casualidad con algo que me puso los pelos de punta y despertó todo mi interés.

Por ese motivo continué investigando y leyendo más sobre ello, con la intención de visitar algunos de los lugares relacionados en nuestro siguiente viaje a Japón.

Lo que descubrí fue la extraña y espeluznante tradición de la auto-momificación o Sokushinbutsu practicada por algunos monjes budistas pertenecientes a la antigua tradición mística espiritual del Shugendō.

Todo lo que voy a narrar es un relato de la experiencia que vivimos en esta zona de Japón fruto de muchos días de investigación para conocer este oculto y desconocido rito.

 

Viaje por el Japón oscuro y misterioso

Las montañas de la prefectura de Yamagata son consideradas sagradas por los budistas de esta región del país y el Japón oculto por el resto de japoneses.

De hecho, es aquí donde se encuentran las Tres Montañas Sagradas de Dewa o Dewa Sanzan, una ruta de peregrinación mística que atraviesa algunos de los lugares más impresionantes de Japón, como el Monte Hagurosan (羽黒山), que representa precisamente el nacimiento en la fe del sistema de creencias religiosas conocido como shugendō, del que luego hablaré.

Japón. Ruta de peregrinación Dewa Sanzan. Monte Haguro (Hagurosan). Bosque de arces y sendero de piedra. 2446 escalones. Senderismo. Ruta a pie

 

Estos sitios sagrados se encuentran en lugares boscosos y algo apartados, con escasa población y donde lo único que te encuentras es algún que otro templo budista semi escondido.

En nuestro viaje para conocer más sobre las Sokushinbutsu diseñamos una ruta que va más allá del turismo convencional y que atravesaba lugares muy escondidos de la prefectura de Yamagata.

Tal vez fue autosugestión, pero en todo momento tuvimos la sensación de estar visitando lugares misteriosos, en los que el tiempo se ha detenido.

Lugares en los que reside el Japón secreto.

 

El shugendō

El Shugendō (修験道) es una antigua práctica surgida en el Japón anterior a la época feudal y procedente de la tradición místico-espiritual.

Literalmente puede traducirse como “el camino de la disciplina y la prueba”.

El Shugendō integra creencias y filosofías del sintoísmo y del animismo así como elementos del taoísmo y el budismo esotérico japonés (Shingon), aunque no debe confundirse con una religión en sentido estricto y menos aún con una secta de budismo sincrético.

El objetivo supremo de los practicantes de shugendō es llegar a la iluminación, un estado espiritual y mental en el que la persona se une a los dioses (kami, 神).

Ruta Dewa Sanzan: monte Yudono o Yudonosan. Monje asceta Yamabushi en peregrinación.
Foto: tohokudiary.blog.jp

Así, las metas del Shugendō son el desarrollo de la experiencia, el poder espiritual personal y la paz.

Para ello es necesaria la experiencia natural a través de la vida ascética (en las montañas), que permite llegar al entendimiento profundo de la relación entre el ser humano y la naturaleza o “despertar” tras la meditación.

Los practicantes del Shugendō creen que ese “despertar” se consigue comprendiendo la relación entre el ser humano y la naturaleza.

 

Los yamabushi

Para ello, los yamabushi (山伏, “adoradores de la montaña“), que es como se conoce a los practicantes del Shugendō, practican una vida ascética en las montañas, con el objetivo de conectar con los kami (神), dioses del sintoismo.

Su símbolo es habitualmente el cuervo y el ser mitológico con el que se relaciona a estos ascetas es el tengu (天狗).

 

En 1613 en el periodo Edo, durante el Shogunato Tokugawa, se aprobó una ley que obligaba a los templos shugendō a convertirse en templos Shingon o Tendai.

Así ha llegado hasta nuestros días.

El shugendō es practicado principalmente por los seguidores de las sectas budistas Tendai y Shingon.

 

Aún existen yamabushi, pero sus costumbres han sido actualizadas a la vida moderna.

Festivales de Japón: el Aoba Matsuri de Kioto, un festival celebrado por los monjes ascetas yamabushi practicantes de shugendo
Aoba Matsuri

Sus entrenamientos buscan actualizar sus poderes espirituales formándolos a través de competencias mediante duras pruebas y rituales de coraje y devoción conocidas como shugyō (修行).

El primer objetivo de los nuevos yamabushi es perder el miedo a lo desconocido.

Por eso realizan largas caminatas de peregrinación (generalmente recorriendo la ruta de las Tres Montañas de Dewa o Dewa Sanzan), la escalada de montaña sin medidas de seguridad, la meditación bajo cascadas de agua helada o caminar descalzo sobre brasas (ritual Hiwatari Sai, 火渡り祭) para aprender a ignorar las limitaciones del cuerpo.

 

Aquí puedes ver un documental grabado por Fritz Schumann en el que se sumerge en la vida de los monjes yamabushi. Realmente interesante:

 

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Sokushinbutsu, las momias budistas vivas de Japón

El término japonés Sokushinbutsu (即身仏), que es como se denomina a esta práctica, se traduce literalmente como “llegar a ser un Buda en vida” o “Buda viviente”.

Esta práctica (siniestra a los ojos de los occidentales) procede de los orígenes del budismo Shingon como ahora explicaré.

 

El origen: la no-muerte de Kōbō Daishi

Kūkai (空海), el famoso monje, erudito, poeta y artista japonés, creador de los silabarios japoneses kana y fundador del budismo Shingon, y más conocido tras su muerte como Kōbō Daishi (弘法大師), vivió entre los años 774 y 835 de nuestra era.

Pero según las creencias de la escuela Shingon de budismo esotérico japonés, Kūkai no llegó a morir realmente.

Según se afirma en una biografía de Kūkai aparecida en el siglo XI, en el año 835 el monje no murió realmente, sino que se arrastró hasta su tumba y entró en un estado conocido como nyūjō (入場), un estado de meditación tan profunda que, aunque inerte, realmente sigue vivo.

Viajar al Monte Koya o Koyasan: cementerio Okunoin. Tōrōdō (燈籠堂) o sala de los faroles. Nieve en invierno
Mausoleo de Kōbō Daishi (monte Koya)

De hecho, según esa misma biografía, Kūkai descansa en un mausoleo llamado Kōbō Daishi Gobyō situado en lo más profundo del cementerio Okunoin en la cima del Monte Koya o Koyasan y saldrá de ese estado tras algo más de cinco millones de años para conducir a un número determinado de almas al nirvana.

 

Varios siglos de intentos fallidos

Durante años se han realizado diversas investigaciones de universidades de prestigio, tanto japonesas como de otros países.

Según parece, a mediados del período Heian, a partir del año 1081, numerosos monjes budistas ascetas de las montañas, especialmente de Yamagata y Niigata, pertenecientes a la secta Shingon, decidieron emular a Kōbō Daishi.

Para ello llevaron a cabo una práctica de automomificación en vida llamada Sokushinbutsu, basada en un casi absoluto ayuno voluntario y la meditación profunda.

Estos monjes, practicantes del Shugendō, se momificaban a sí mismos en vida porque creían que su no-muerte era un acto de salvación para toda la humanidad.

Así era su pasión por la pureza, la trascendencia y la vida después de la muerte.

Chukai Shōnin, momia japonesa Sokushinbutsu consagrada en el templo Kaikoji (Sakata, Yamagata)
Sokushinbutsu Chukai Shōnin del templo Kaikoji (Sakata, Yamagata)

Entre los años 1081 y 1903 se sabe que al menos 16 monjes en Japón consiguieron momificarse a sí mismos.

Tal vez ese número fue superior pero no se han encontrado restos aún.

El primer intento de automomificación en vida (Sokushinbutsu) del que se tiene constancia escrita tuvo lugar en el año 1081, cuando un hombre llamado Shōjin, intentando emular a Kōbō Daishi, quiso llegar al estado de nyūjō enterrándose vivo.

Pero su intento no tuvo éxito ya que, cuando los discípulos de Shōjin fueron a recuperar su cuerpo, ya había comenzado a descomponerse.

Tuvieron que transcurrir casi dos siglos en los que se produjeron más de cien intentos similares, mejorando poco a poco la técnica de la automomificación.

Y es que el clima japonés, a diferencia de otros lugares como Egipto o Perú (donde se encuentran las famosas momias paracas), no es el más adecuado para completar con éxito este proceso, pues el clima es húmedo y los veranos calurosos.

 

El proceso de momificación en vida

La práctica de automomificación en vida se practicó en varios monasterios esotéricos budistas y taoistas de algunos países como Mongolia o Tailandia pero tuvo especial arraigo en Japón desde el siglo XV.

 

El auto sacrificio

Los monjes ascetas Shingon creían en que su sacrificio podía servir para ayudar a los demás.

 

El Cielo Tushita

La creencia Shingon afirma que el sufrimiento que vivían los monjes en proceso de automomificación sokushibutsu antes de la muerte les permitía ir al Cielo Tushita, uno de los cielos del budismo.

Pero, puesto que allí se mora en espíritu, es necesario que el cuerpo físico se mantenga en perfecto estado de conservación. De ahí la importancia de la momificación.

En el Cielo Tushita se disfruta de una vida extremadamente larga (millones de años) y, gracias a su cercanía con el mundo de los vivos, se pueden conceder deseos a los vivos y protegerlos antes de entrar de nuevo en el ciclo de la reencarnación.

Por ese motivo, los casos de automomificación se produjeron en épocas de hambrunas debidas a malas cosechas o cuando la región se vio azotada por alguna epidemia (ver el caso del monje Testumonkai del templo Churenji).

 

Por ello llevaban a cabo trabajos para la comunidad, como dar comida a los pobres, cuidar de los ancianos, o tratar a los enfermos.

Pero también creían que sus sacrificios podrían servir a la comunidad a través de medios espirituales. Una creencia que recuerda al chamanismo.

Un ejemplo conocido fue la automutilación del monje Tetsumonkai.

 

La dieta alimenticia mokujikigyō

Finalmente, tras décadas de intentos fallidos, un grupo de monjes budistas de la secta Shingon perfeccionaron una forma de momificarse a través de un riguroso entrenamiento ascético de al menos tres años antes de la muerte.

Dicho entrenamiento consistía en una estricta dieta llamada mokujikigyō (木食行, literalmente “la disciplina de comer árboles“), que ya se practicaba, con algunas pequeñas diferencias, en el shugendō de los monjes yamabushi del norte de Japón.

La dieta mokujikigyō consiste en la limitación de comer, durante mil días, solo aquellos alimentos no animales que pueden encontrarse en las montañas.

Aunque lo habitual suelen ser raíces, brotes germinados y frutos secos, se sabe que en ocasiones se ha llegado a ingerir incluso cortezas de los árboles y espinas de los pinos.

Según el shugendō, el tiempo no dedicado a encontrar comida en las montañas se dedicaba a meditación.

Esta dieta dotaba al yamabushi de mayor fortaleza espiritual, aunque también le permitía quemar la mayor parte de la grasa corporal, reduciendo enormemente también la masa muscular y deshidratándose extraordinariamente, pero manteniendo en el cuerpo la flora intestinal.

Poco a poco la piel se pegaba más a los huesos y el cuerpo se convertía en un cadáver viviente.

El objetivo era preparar el cuerpo para evitar su descomposición tras la muerte.

Tras finalizar los mil días con esta dieta, los practicantes ya se consideraban preparados espiritualmente para entrar en el estado de meditación nyūjō.

No obstante, la mayoría de los monjes que actualmente se conservan momificados llegaron a permanecer con esta dieta incluso dos mil y hasta tres mil días.

A partir de ese momento dejaban de comer totalmente y solo ingerían una limitada cantidad de agua salinizada durante cien días mientras meditaban sobre la salvación de la humanidad mientras esperaban el momento de la muerte.

 

La infusión urushi

Se cree que algunos de los monjes que llegaron a automomificarse bebieron no solo agua salinizada sino también una infusión de corteza de un arbusto llamado Toxicodendron verniculum, el mismo utilizado para los famosos lacados japoneses urushi.

La corteza de este arbusto contiene una sustancia venenosa al tacto hasta que se seca, por lo que solo podían usarla los artesanos expertos.

De ser cierto que bebían ese brebaje, la infusión urushi habría acelerado la muerte dejando el cuerpo aún más preparado para evitar la proliferación de bacterias que provocaran su descomposición.

Además, la infusión urushi provocaba vómitos haciendo que el cuerpo se deshidratara.

Shinnyokai Shōnin, momia japonesa Sokushinbutsu consagrada en el templo Dainichibo (Tsuruoka, Yamagata)
Shinnyokai Shōnin, momia Sokushinbutsu consagrada en el templo Dainichibo (Foto: akkamui212.blog86.fc2.com)

 

El agua del manantial sagrado del monte Yudono

Parece ser que los monjes de la prefectura de Yamagata registraron un mayor número de casos de éxito en comparación con los monjes de otras prefecturas.

Sobre todo aquellos que bebieron agua del manantial sagrado del monte Yudono durante el proceso de momificación.

Investigaciones recientes descubrieron que el agua de ese manantial presenta niveles de concentración de arsénico casi mortales.

El arsénico es un potente veneno que permanece en el cuerpo tras la muerte y que impide la proliferación de bacterias necrófagas, al igual que la infusión urushi.

 

Esperando a que la campanilla deje de sonar

El momento más siniestro del proceso comenzaba cuando el monje en proceso de momificación en vida sentía que la muerte se acercaba.

En ese momento avisaba a otros monjes, que le colocaban en posición de loto dentro de una caja de pino en la que ponían una caña de bambú que atravesaba la tapa para que el monje pudiera respirar.

Después enterraban vivo al monje situando dicha caja a tres metros de profundidad, en una cámara de piedra construida bajo tierra y que rellenaban con carbón.

Supuestamente el monje dedicaba sus últimas hora o días a meditar y entonar sutras mientras tocaba regularmente una campanilla para indicar que aún seguía vivo.

Cuando el resto de monjes dejaban de escuchar la campanilla preguntaban al devoto si aún seguía vivo.

Si no escuchaban respuesta, abrían la tumba para confirmar su muerte.

Inmediatamente retiraban la caña de bambú y volvían a enterrarlo sellando la tumba.

Tras otros mil días, volvía a desenterrarse el cuerpo para comprobar que no presentara síntomas de putrefacción.

Si el cuerpo se encontraba en perfecto estado, se le declaraba verdadero Sokushinbutsu y se consagraba en un lugar del templo para ser adorado como un Buda viviente.

En el caso de que estuviera pudriéndose, se celebraba un ritual especial en homenaje al monje por sus extraordinarios esfuerzos y se le enterraba finalmente.

 

¿Sabías qué?

En la novela La Muerte del Comendador” de Haruki Murakami se hace referencia a las Sokushinbutsu.

 

La prohibición de la práctica de la momificación en vida

Durante siglos las religiones budista y sintoista (la religión originaria de Japón) convivieron y se mezclaron en lo que se conoce como sincretismo religioso.

Al comienzo de la restauración Meiji, en 1868, se declaró al budismo una religión separada del sintoismo.

En ese momento el shugendō comenzó a censurarse, pues era considerado una superstición que chocaba con los modernos valores occidentales que el emperador quería introducir en Japón.

Por ello el emperador Meiji decidió prohibir la automomificación aprobando una ley que incluso prohibía abrir las tumbas de aquellos monjes que se encontraran en pleno proceso.

Un caso curioso

El famoso monje tuerto Tetsuryūkai (consagrado en el templo Nangakuji) decidió seguir adelante, de manera ilegal, con su proceso de automomificación en 1878, pues había estado preparándose durante años cuando se aprobó la ley.

Según cuenta la leyenda, consiguió llegar a Sokushinbutsu después de prohibirse, por lo que sus seguidores decidieron modificar el registro de fallecimiento señalando que había muerto en 1862, antes de la prohibición.

Sin embargo, parece ser que realmente no llegó a Sokushibutsu, como luego explicaré.

 

La última momia viva de Japón

Tras ser prohibida la práctica Sokushinbutusu , muchos de los monjes que se encontraban en pleno proceso lo abandonaron, muriendo por causas naturales.

Actualmente hay estatuas en varios templos de Japón con las que se les honra.

La última persona que se convirtió en Sokushinbutsu fue un monje llamado Bukkai.

Llegó a ese estado de manera ilegal, pues murió en 1903, más de treinta años después de que se prohibiera.

Aunque llegó al estado nyūjō en Yamagata, sus restos descansan actualmente en el templo Kannonji (観音寺, ver mapa), en la vecina Prefectura de Niigata.

Sokushinbutsu, momias en Japón: Kanzeonji, ubicación de los restos de Bukkai
Foto: Jakub Hałun/CC BY-SA 4.0

Al final de este artículo puedes ver un vídeo documental sobre la extraña práctica del Sokushinbutsu.

 

Dato curioso: Sokushinbutsu en el anime

Se hace referencia a la figura de los Budas vivientes de Japón en la serie de anime Inuyasha, donde aparece Hakushin (白心), un Sokushinbutsu situado en el monte Hakurei (白霊山).

Hakushin (白心), un Sokushinbutsu situado en el monte Hakurei (白霊山)
Foto: Fandom.com

 

Templos con momias

Resulta difícil precisar cuántas momias vivas o Sokushinbutsu quedan aún en Japón.

Puesto que dicha práctica se realizó durante siglos y siempre con humildad y sin hacerlo púlbico, es muy probable que otros monjes momificados aún se encuentren enterrados en sus tumbas en las montañas de Yamagata, y su sacrificio se haya olvidado para siempre.

Actualmente la mayor parte de fuentes que he consultado afirman que son dieciséis las Sokushinbutsu en perfecto estado de conservación que existen aún se veneran en Japón.

En la desconocida prefectura de Yamagata, al noreste de Japón, en la fascinante región de Tōhoku, se encuentran ocho de esas momias Sokushinbutsu.

Y siete de las ocho de Yamagata se encuentran en las cercanías del monte Yudono, por lo que es un lugar ideal para la peregrinación por la ruta sagrada Dewa Sanzan.

Al encontrarse en templos budistas, donde los fieles las veneran, es posible visitarlas todas menos una de ellas, que pertenece a una colección privada y, por lo tanto, no puede ser contemplada en la actualidad, según he podido saber.

 

Todas ellas están sentadas, en la misma posición de loto en la que murieron meditando, vestidas con suntuosas ropas tradicionales.

Sus rostros carecen de ojos y su piel es oscura y con aspecto de cuero.

Algunas de ellas sostienen rosarios en sus huesudas manos.

 

La contemplación de estas personas sagradas para el budismo permite entender el misticismo tan exacerbado que sentían y por el que llegaban a dar su propia vida por los demás.

La verdadera esencia del ser humano ante uno mismo.

 

Información sobre las Sokushinbutsu

Actualmente algunos de estos templos todavía no están preparados para el turismo extranjero y por lo tanto no disponen de información o algún tipo de panfleto en otro idioma que no sea el japonés.

Tampoco hay nadie que hable inglés. Las explicaciones siempre nos las dieron en japonés.

No obstante, no te preocupes porque las explicaciones principales versan sobre el proceso de automomificación, y son exactamente las mismas que he explicado a lo largo de este artículo.

No olvides visitar los lugares con respeto.

 

Cuando nosotros visitamos estas momias, en casi todas las ocasiones hicimos la visita en soledad.

Los templos que guardan estas momias son pequeños lugares en los que los guardianes se sienten orgullosos de mantener esta tradición viva.

Una tradición que en muchas otras culturas no comprenderían e incluso repudiarían.

 

En los lugares más populares, como Dainichibō, pudimos comprobar con qué respeto y admiración los visitantes escuchaban las explicaciones del monje mientras observaban a la Sokushinbutsu.

Algunos de esos visitantes rezaban oraciones pidiendo la sanación de algún ser querido o tal vez una mayor fortuna en sus negocios.

Éstos son los templos que conocemos y de los que tenemos constancia que se pueden visitar dichas momias.

 

Visitar las Sokushinbutsu

Todos los templos de los que hablo aquí pueden visitarse y en casi todos hay que pagar una entrada de unos 400 a 500 yenes con la que se cubre el mantenimiento del templo.

También se sostiene el templo con la venta de amuletos, imágenes, etc.

Si visitas alguno de estos templos, te recomiendo que adquieras alguno de los amuletos.

Será un bonito recuerdo y ayudarás a mantener viva la historia de estos santos Budas vivientes.

(No olvides llevar dinero en metálico en tu viaje)

 

 

Recorrido en coche por los templos de las Sokushinbutsu

Como explicamos en nuestra guía de la ruta Dewa Sanzan, el transporte por esta zona es complicado porque es escaso y los horarios hay que estudiarlos bien.

Por suerte, existe la posibilidad de viajar fácilmente y a un precio razonable por dos de las tres montañas sagradas de Dewa, el monte Haguro y el monte Yudono, así como Tsuruoka  y otros puntos de interés.

Se trata de la visita guiada en taxi privado.

Es una manera muy sencilla de moverte por la zona cómodamente y sin complicaciones.

Puedes contratar este servicio pinchando aquí:

Taxi guiado por Hagurosan, Yudonosan y Tsuruoka

Accederás a la página de Voyagin, nuestro proveedor, el cual nos pagará una pequeña comisión sin que suba el precio para ti.

De ese modo nos ayudarás al mantenimiento de Japon-Secreto.com. Te lo agradecemos.

Si tienes alguna duda sobre este servicio o cómo contratarlo, contacta con nosotros.

 

 

Dainichibō (大日坊)

Dainichibō es el nombre popular que recibe un templo cuyo nombre es bastante más complejo: Yudonosan Sō Honji Ryūsuiji Dainichi Bō (湯殿山総本寺瀧水寺大日坊).

Fue fundado Kobo Daishi y fue visitado por Kasuga No Tsubone de la familia del shogunato Tokugawa para rezar.

Se encuentra en la provincia de Tsuruoka, en las inmediaciones del monte sagrado Yudono o Yudonosan, el último lugar de adoración para quienes recorren la ruta Dewa Sanzan.

Sokushinbutsu, momias de Japón: entrada del templo Dainichibo (Tsuruoka, Yamagata)

En medio del campo, tras atravesar unos campos de cultivo situados en sus terrenos y subir unas escaleras de piedra, llegamos al edificio principal de este templo, situado en lo alto de un promontorio donde las sonoras cigarras eran lo único que rompía el silencio y la paz.

Sokushinbutsu, momias de Japón: llegando al templo Dainichibo (Tsuruoka, Yamagata). Tohoku.

En el interior, en una sala llena de figuras de budas y otros seres así como la típica decoración dorada de los templos budistas, un monje se encontraba hablando en voz baja con una pareja de mujeres que habían llegado de Yamagata a visitar el templo.

Se sorprendieron cuando les dijimos que éramos de España.

Sokushinbutsu, momias de Japón: en el interior del templo Dainichibo con el monje guía (Tsuruoka, Yamagata). Tohoku.

El monje nos invitó a nosotros y a las mujeres, a entrar en la sala donde se encontraba el Sokushinbutsu y allí nos explicó en japonés los detalles.

Sorprendentemente, en este templo nos ofrecieron un trozo de papel con la explicación de la historia de este Buda viviente ¡en español! (aunque el monje dio muchos más detalles).

Fue el primero de los budas vivientes que descubrimos por ser también el más famoso.

Se trata del Buda viviente Shinnyokai Shōnin, el más antiguo y mejor conservado de los monjes momificados de Yamagata.

Shinnyokai Shōnin, momia japonesa Sokushinbutsu consagrada en el templo Dainichibo (Tsuruoka, Yamagata)
Shinnyokai Shōnin, momia Sokushinbutsu consagrada en el templo Dainichibo (Foto: akkamui212.blog86.fc2.com)

Shinnyokai Shōnin fue un monje que, al ver el sufrimiento y agonía de la gente, decidió convertirse en Buda viviente (momia) y guardar y proteger a la gente hasta la eternidad.

Por eso comenzó a prepararse a los 20 años de edad.

Se quitó su propio ojo cuando escuchó que había una enfermedad de los ojos que se había extendido por la aldea.

Shinnyokai entró en estado de nyūjō en 1783 a los 96 años de edad.

Se encuentra en una pequeña sala situada en uno de los laterales de la sala principal.

Cada seis años se celebra un ritual en el que se cambian las elaboradas y vistosas túnicas de Shinnyokai (en el resto de momias de Japón, este ritual se celebra cada doce años).

Las viejas túnicas se cortan en pequeños cuadrados que se guardan en bolsitas de seda (omamori, お守り) que después se venden como amuletos.

Omamori (御守 o お守り) o amuleto japonés conteniendo un trozo de túnica del Buda viviente (Sokushinbutsu) del templo Dainichibo (Tsuruoka, Yamagata)
Omamori con restos de la túnica del Sokushinbutsu de Dainichibo

Alrededor de Shinnyokai puedes ver mensajes enviados por personas que aseguran que estos talismanes les dieron suerte.

)

 

Cómo llegar a Dainichibō

Para visitar este templo y el resto de la lista debes viajar hasta Tsuruoka.

Puedes hacerlo sin pagar billete si dispones de JR Pass (Japan Rail Pass).

Desde Tsuruoka, lo mejor y más fácil es llegar hasta allí en coche.

Si no dispones de coche, tienes dos alternativas:

Pero ten cuidado y madruga, porque los horarios de los autobuses pueden no permitirte realizar varias visitas en el mismo día.

Sokushinbutsu, momias en Japón: alrededores del templo Dainichibo (Tsuruoka, Yamagata)

 

Recuerda llevar conexión de datos en tu teléfono para comprobar el camino y así no perderte, pues es puro campo.

Dirección: 11 Oami-nyudo, Tsuruoka-shi

Abierto de 8:00 a 17:00 (aunque solo se permite entrar hasta las 16:30).

Teléfono: 0081-235-54-6301

Página web: http://www.dainichibou.or.jp/sokushinbutu/

 

Chūrenji (注連寺)

El templo Chūrenji (注連寺) se encuentra bastante cerca de Dainichibō, en los alrededores del monte Yudono, en la provincia de Tsuruoka.

Este templo consagra al Sokushinbutsu Tetsumonkai Shōnin.

Situado al lado de una arboleda, tan solo un pequeño cartel avisaba unos cientos de metros antes de que estábamos llegando al templo.

Un templo en cuyo exterior se notaba el paso de los años en su seca y cuarteada madera.

Sokushinbutsu, momias en Japón: templo Churenji (Tsuruoka, Yamagata). Tohoku.

Todas las puertas correderas del edificio se encontraban completamente abiertas para intentar aliviar el intenso calor estival de esa tarde.

El silencio de los alrededores y el cielo algo gris por la calima daban al lugar un ambiente algo siniestro.

Al subir las escaleras de madera para acceder al interior, una mujer se acercó a nosotros algo preocupada por no poder ofrecernos nada más que una hoja con explicaciones en inglés.

Le dijimos que era suficiente y que podíamos entender algo de japonés.

Nos sonrió y comenzó a mostrarnos las diferentes estancias del edificio aunque yo decidí ir directo a ver la momia de Tetsumonkai Shōnin, situada en un extremo y rodeada de pequeños adornos y ofrendas.

Después siguió enseñándonos el edificio donde nos llamó poderosamente la atención el techo de una de las estancias, artesonado y decorado con imágenes un tanto naif de estrellas del rock y figuras famosas de la actualidad.

Durante unos minutos estuvimos intentando descubrirlas todas.

Este templo es famoso por aparecer en una escena de la novela “Gassan” de Atsushi Mori.

Chūrenji apareció en la Guía Verde Michelín en 2009.

hmhm.c.blog.so-net.ne.jp

La vida de este Sokushinbutsu es seguramente la mejor documentada.

Tetsumonkai nació en 1759.

A los 21 años, observó que el río Shoryuji estaba a punto de desbordarse y avisó al encargado de regular el cauce, un samurai que en ese momento estaba borracho.

Indignado, mató al samurai, tras lo cual escapó y se hizo monje, lo que le permitió obtener protección legal.

Años después, ya de monje, curó las dolencias estomacales de la esposa del señor de Tsuruoka.

Más tarde, Tetsumonkai visitó la capital, Edo (la actual Tokio) donde estaban sufriendo una epidemia de una enfermedad que producía ceguera y decidió quitarse el ojo izquierdo, lanzándolo al río Sumida para pedir a la deidad del monte Yudono que aplacara el sufrimiento de los enfermos.

Tetsumonkai entró en estado de nyūjō en 1829 a la edad de 71 años.

Visitantes y peregrinos

Dainichibō y Churenji están algo más acostumbrados a las visitas de pequeños grupos de turistas, especialmente los fines de semana, muchos de los cuales se encuentran de camino hacia el monte Yudono.

 

Cómo llegar a Chūrenji

Para llegar hasta allí debes seguir las instrucciones para llegar a Dainichibō.

Dirección: 92-1 Nakadai, Oami, Tsuruoka-shi

Abierto de 9:00 a 17:00 (de Mayo a Octubre) y de 10:00 a 16:00 (de Noviembre a Abril).

Teléfono: 0081-235-54-6536

Página web: http://www2.plala.or.jp/sansuirijuku/

 

Kaikōji (海向寺)

El templo Kaikōji se encuentra en Sakata, cerca de Tsuruoka.

Sakata es un pequeño pueblo situado en la costa de la prefectura de Yamagata que parece dormido después de vivir mejores tiempos en el pasado, aunque todavía cuenta con algunos lugares de relativo interés.

En mi opinión, el templo Kaikōji es, con diferencia, el lugar más interesante de Sakata, y donde se encuentran otras dos momias Sokushinbutsu: Chukai Shōnin y Enmyokai Shōnin.

Sokushinbutsu, momias en Japón: entrando en el templo Kaikoji (Sakata, Yamagata)

 

Por cierto, en Sakata se rodaron en el año 2008 algunas escenas de la película Despedidas” (おくりびと, Okuribito), que trata sobre los ritos funerarios de Japón. ¿Casualidad?

Sokushinbutsu, momias en Japón: templo Kaikoji (Sakata, Yamagata)

 

Pues bien, en el templo Kaikōji se consagran dos delos seis budas vivientes de Shonai (es el único templo de Japón que cuenta con dos): Chūkai Shōnin y Enmyōkai Shōnin.

Chukai Shōnin, momia japonesa Sokushinbutsu consagrada en el templo Kaikoji (Sakata, Yamagata)
Sokushinbutsu Chukai Shōnin del templo Kaikoji (Sakata, Yamagata)

 

Chūkai murió en 1755, y Enmyōkai, murió en 1822.

Ahora se sientan juntos en la meditación eterna.

Aunque tienen la misma piel tensa, brillante y ennegrecida, y las mismas manos huesudas, los ojos hundidos y las bocas con dientes abiertos, no son hermanos sino maestro y discípulo.

 

Enmyokai Shōnin, momia japonesa Sokushinbutsu consagrada en el templo Dainichibo (Tsuruoka, Yamagata)
Sokushinbutsu Enmyokai Shōnin del templo Kaikoji (Sakata, Yamagata)

 

La leyenda dice que el templo Kaikōji fue fundado hace 1.200 años por Kūkai, el fundador de la importante secta budista Shingon al que ya me he referido en este artículo.

Del 1 al 3 de agosto se celebra el ritual Ennichi, un servicio religioso nocturno conmemorativo y las Sokushinbutsu se exhiben por la noche durante esos días.

El templo de Kaikōji merece en sí una visita, no solo para contemplar estos dos budas vivientes, sino también para disfrutar de su densa arboleda y sus edificios sagrados.

 

Cómo llegar a Kaikōji

Se puede llegar a Sakata en tren fácilmente. Comprúebalo en Hyperdia (si tienes alguna duda, contacta con nosotros).

Si dispones de JR Pass puedes llegar desde Tsuruoka a Sakata en tren en aproximadamente media hora.

Puede llegarse en autobús con la compañía Shonai Kotsu desde la estación de Sakata, bajando en la parada Kotobukimachi y caminando desde allí cinco minutos.

Dirección: 2-7-12, Hiyoshicho, Sakata-shi

Abierto de 9:00 a 17:00 (de Abril a Octubre) y de 9:00 a 16:00 (de Noviembre a Marzo)
Cerrado los martes y del 1 al 3 de enero por Año Nuevo.

Teléfono: 0081-234-22-4264

Página web: http://www.kaikouji-sakata.jimdo.com/

 

Nangakuji (南岳寺)

El templo Nangakuji se encuentra en la ciudad de Tsuruoka.

Sokushinbutsu: templo Nangakuji (Tsuruoka, Yamagata). Tohoku. 

 

El sencillo templo de Nangakuji alberga a Tetsuryūkai Shonin, quien fue momificado en 1878, una década después de que la práctica se declarara ilegal.

De todos los budas vivientes que hay en Yamagata, éste es el que guarda la historia más dudosa.

Parece ser que, según algunas fuentes, Tetsuryūkai murió de enfermedad antes de que pudiera completar su entrenamiento y, por lo tanto, no es estrictamente un Sokushinbutsu.

Para evitar su descomposición, su cuerpo es tratado con productos químicos, pero el fracaso en su objetivo de llegar al estado de nyūjō y convertirse en Buda viviente puede verse en su cara, cuya piel se está desprendiendo de su nariz dejando a la vista su cavidad nasal.

 

Tetsuryukai Shōnin, momia japonesa Sokushinbutsu consagrada en el templo Nangakuji (Tsuruoka, Yamagata)
Momia Tetsuryukai Shōnin del templo Nangakuji (Tsuruoka) (Foto: jalan.net)

 

Este sencillo templo consagra también a Toshie Chonan, a quien, en la era Meiji, el Tribunal Supremo le reconoció oficialmente su poder sobrenatural.

 

Entrada para ver al buda viviente o Sokushinbutsu en el templo Nangakuji (Tsuruoka, Yamagata). Tohoku.
Entrada para ver al buda viviente o Sokushinbutsu en el templo Nangakuji

 

Cómo llegar a Nangakuji

Es muy sencillo, pues se encuentra en plena ciudad.

Debes tomar un autobús en la estación de Tsuruoka con destino a Atsumi Onsen y bajarte en la parada Nangakuji-mae.

 

Dirección: 3-6 Sunadamachi, Tsuruoka-shi

Abierto de 8:30 a 16:00.
Cerrado el 2 de enero y el 13 de mayo.

Teléfono: 0081-235-23-5054

 

Honmyōji (本明寺)

El templo Honmyōji es el que más nos sobrecogió.

Oculto en unas callejuelas de un pequeño pueblo y tras un sobrio muro accedemos a un precioso y florido jardín donde el verdor del verano inunda todos los rincones.

La luz apenas puede traspasar las ramas densamente pobladas de los árboles.

Aquí se guarda y venera al Sokushinbutsu Honmyō Shōnin, el buda viviente más antiguo del distrito de Shonai.

Sokushinbutsu, momias en Japón: llegando al templo Honmyoji (Tsuruoka, Yamagata). Tohoku. 

Llamamos al timbre y una sencilla mujer nos atiende con premura.

Nos acompaña hasta la sala en la que se guarda la momia Sokushibutsu mejor conservada del distrito de Shonai.

La mujer se siente honrada con nuestra visita y seguramente orgullosa de custodiar tan venerada reliquia.

La sala se encuentra en el claro de una impresionante arboleda donde el sol penetra creando un ambiente sobrecogedor y mágico.

Sokushinbutsu, momias en Japón: acceso a la sala que contiene el buda viviente de Honmyoji (Tsuruoka, Yamagata). Tohoku.

El interior de la pequeña sala se enuentra casi a oscuras y la única iluminación de la estancia es la que procede de las lámparas situadas delante de la urna en la que se encuentra Honmyō Shōnin en posición de loto y vestido con inmaculados ropajes.

http://www2.odn.ne.jp/

Alrededor del altar, numerosas muestras de cariño como flores y estampas adornan el lugar.

Tras contemplar esta imagen salimos de nuevo al imponente y precioso jardín.

Muy cerca de la sala del Sokushinbutsu, siguiendo unos carteles en japonés, descubrimos una enorme piedra con una inscripción que marca el lugar en el que el monje se convirtió en Sokushinbutsu.

Sokushinbutsu, momias en Japón: Nyujozuka o lugar en que se convirtió en buda viviente de Honmyoji (Tsuruoka, Yamagata). Tohoku.
Nyujozuka (templo Honmyoji, Tsuruoka)

 

Dirección: 388 Uchino, Higashi-Iwamoto, Tsuruoka-shi

Solo puede visitarse concertando cita previamente.

Teléfono: 0081-235-53-2269

 

Zōkōin (蔵高院)

El templo de Zōkōin se encuentra situado en el pueblo de Shirataka (Shiratakamachi), a dos horas por carretera desde Tsuruoka.

Allí se guarda y venera al Sokushinbutsu Komyo Shōnin, descubierto en 1978 y considerado de alto valor para estudios académicos.

Komyo Shōnin, momia japonesa Sokushinbutsu consagrada en el templo Zokoin (Shirataka, Yamagata)
Momia Komyo Shōnin del templo Zokoin (Shirataka) (Foto: yamagatakanko.com)

Esta momia fue encontrada gracias a una leyenda local que aseguraba que alguien dejó dicho: “voy a ser un Sokushinbutsu. Por favor, desenterradme dentro de cien años”.

 

Cómo llegar a Zōkōin

Desde la estación Ayukai de Shirataka-machi, en un autobús de la compañía Flower-Nagai Line.

Dirección: 544-1 Kurogamo, Shirataka-machi, Nishiokitama-gun

Solo puede visitarse concertando cita previamente.

Teléfono: hay que llamar al templo Joanji 0081-238-85-0107

 

Mapa de los templos con momias Sokushinbutsu

Aquí tienes el mapa que hemos elaborado a lo largo de varios meses con ubicaciones de cada una de las momias Sokushinbutsu que todavía se pueden ver en Japón.

Este mapa está en constante cambio y en él vamos añadiendo más cada vez que descubrimos y visitamos alguna nueva.

Si deseas visitar alguna de ellas, contacta con nosotros y te ayudaremos a elaborar tu ruta.

 

Documental en video sobre el sokushinbutsu

Aquí puedes ver un interesante vídeo sobre esta práctica religiosa:

 

Y aquí puedes ver otro aún más completo (en inglés):

 

Libros sobre Sokushinbutsu

Lo cierto es que apenas existe bibliografía en español sobre el tema de las momias Sokushinbutsu (o no la conocemos).

Éstos son los libros que conocemos y que actualmente están a la venta:

Disponible en Amazon para compra y entrega inmediata

¿Conoces algún buen libro sobre este tema tan interesante?

 

 

¿Te gustaría descubrir este misterioso aspecto de Japón?

No te lo pierdas.

Es un viaje muy profundo que no olvidarás.

 

 


Agradecemos a nuestro seguidor en Instagram the_haydee1101 su apunte sobre la novela La Muerte del Comendador” de H. Murakami.

Japón misterioso: los monjes momificados en vida o Sokushinbutsu
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Soy Javi, bloggero desde el año 2004. Tras un montón de viajes por Japón con Pilar y acompañado de amigos japoneses en algunas ocasiones, he aprendido mucho de aquel país y he descubierto muchos lugares ocultos. Ahora con mis artículos espero poder acercar el Japón "oculto" a mucha gente y que nuestra experiencia sea útil para todos aquellos que, como nosotros, no se conforman con la información común de las guías y el turismo habitual. Creo que hay mucho Japón por descubrir y quiero mostrarlo.

2 COMMENTS

  1. Este es el post más extenso y detallado de cuantos he leído. Es una maravilla. ¿Puedo utilizar su información para un trabajo de la universidad citando sus nombres?
    Muchas gracias por su trabajo.
    Desde ya les sigo. Tienen una página web magnífica.

    • Hola Luis

      Muchas gracias por tu comentario.

      Dedicamos muchas muchas horas a documentarnos para realizar nuestro viaje y posteriormente para publicar este artículo.
      Es muy agradable saber que te gustó y por supuesto puedes tomar la información que necesites para tu trabajo. Agradecemos mucho que nos cites en él.

      Gracias por seguirnos

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