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¿Puedo bañarme en un onsen si tengo un tatuaje?

Los baños tradicionales japoneses (温泉, leído “onsen“), la versión nipona de los balnearios, es una de las experiencias japonesas más placenteras y uno de los establecimientos que más veces visitamos cuando viajamos allí.

La lista de ellos que conocemos es interminable. Algún día elaboraremos un cuadro con las características de nuestros favoritos…

Pues bien, quienes ya han disfrutado de esta relajante tradición, ya sabrán que, salvo contadísimas excepciones, está prohibido el acceso a estos baños a las personas que luzcan tatuajes en su cuerpo.

Prohibición de acceso a onsen con tatuajes

La explicación que nos han dado nuestros amigos japoneses es que los tatuajes pueden conllevar posibles enfermedades que, en contacto con el agua, pueden transmitirse a otras personas. Desconocemos si esto puede realmente ocurrir, pero es la explicación que nos han dado.

La otra explicación, la más exótica e interesante para muchos viajeros, es que los miembros de las bandas criminales de caracter mafioso de Japón, conocidas como yakuza, tienen por costumbre tatuarse todo su cuerpo como símbolo para ser reconocidos.

Prohibición de acceso a onsen con tatuajes

Es tal el rechazo a esta costumbre, que incluso el Gobierno Metropolitano de Osaka obligó, en 2012, a sus trabajadores a eliminar los tatuajes de su cuerpo que fueran visibles, o serían despedidos de su puesto.

La prohibición de lucir tatuajes en los onsen

Existen evidencias históricas que demuestran que los tatuajes o irezumi (刺青) eran comunes en Japón desde el lejano período Jomon (14.000 aC-300 dC).

De hecho, hasta la llegada del periodo Heian (794-1185), la cultura de los tatuajes siguió siendo popular en Japón y no era extraño ver complejos y bellos tatuajes tanto en hombres como en mujeres.

Grabado del guerrero Tanmeijiro Genshogo con la espalda tatuada. Colección Suikoden de Kuniyoshi Utagawa

En el siglo XVII, los tatuajes habían ido adquiriendo una imagen negativa pues se habían convertido en símbolo de las clases trabajadoras pero también de los criminales, ya que durante el periodo Edo (1603-1868) comenzó a marcarse con tatuajes los brazos o la frente de los criminales para que no pudieran ocultar sus delitos a la ciudadanía y, con ello, hacerles sentir vergüenza para el resto de su vida.

Tatuajes japoneses en la frente de los criminales

En 1872, recién iniciado el periodo Meiji (1868-1912) se prohibieron los tatuajes con la esperanza de que la nación tuviera una apariencia más civilizada y así evitar los intentos de colonización por parte de fuerzas extranjeras.

En 1948, con la ocupación de Japón por parte de las fuerzas militares estadounidenses, se levantó la prohibición de lucir tatuajes.

Para entonces, la conservadora y nacionalista yakuza (mafia japonesa) ya había adoptado años atrás los tatuajes como símbolo de respeto y temor.

Sanja Matsuri de Tokio, el festival de la yakuza o mafia japonesa

Hoy en día, los tatuajes en Japón siguen asociándose a una imagen negativa, bien por la creencia de que conllevan enfermedades de transmisión, o bien porque siguen relacionándose con la yakuza.

Sea por el motivo que sea, la entrada de personas con tatuajes está prohibida en la gran mayoría de baños termales en Japón.

 

La consulta del Gobierno Japonés

Pues bien, según una noticia publicada en junio de 2015, esta prohibición de acceso a balnearios aplicadas a personas con tatuajes será revisada por el Gobierno Japonés, ante el aumento del número de quejas de turistas extranjeros a los que se les ha impedido el acceso a estos establecimientos por estar tatuados.

Pero no lancemos las campanas al vuelo.

Según el canal japonés de noticias NHK, de momento solo se ha puesto en marcha, por parte de la Agencia de Turismo de Japón (JNTO), una consulta entre los balnearios del país para que expliquen sus normativas sobre tatuajes, con el objetivo de analizarlas y elaborar futuras recomendaciones para los establecimientos.

Concretamente, se ha preguntado, a 3.700 empresarios del sector, si prohibe la entrada de personas tatuadas a su establecimiento, si aceptaría que entraran aquellas personas que pudieran cubrir sus tatuajes con pegatinas y si conoce el motivo por el que tradicionalmente se prohibe la entrada a personas tatuadas.

Cartel de prohibición de acceso a onsen con tatuajes

En nuestra opinión, esta campaña de consultas es solo un “lavado de cara” ante la celebración de los cada vez más cercanos Juegos Olímpicos de Tokio, en 2020.

¿Y por qué decimos que es solo un “lavado de cara”?

Pues porque, en Japón, la libertad de empresa es imperante, y aunque es cierto que, como en la gran mayoría de países desarrollados, existen normas de obligado cumplimiento para los establecimientos turísticos, como son las relativas a salubridad o a reclamaciones de clientes, lo cierto es que el turista japones es uno de los más exigentes del mundo (algo que nos han comentado en numerosas ocasiones amigos y familiares que se dedican al turismo), tanto fuera como dentro de Japón.

Si la gran mayoría de japoneses que disfrutan de los onsen (en muchas ocasiones pagando un alto precio para acceder a ellos) se niegan a que las personas tatuadas accedan, nos da la impresión de que el Gobierno Japonés muy poco va a poder hacer al respecto.

Veremos en qué acaba esto.

Javi

Javi

Soy Javi, bloggero desde hace más de una década.
Tras 13 largos viajes por Japón en 8 años acompañado de Pilar y, en ocasiones, de amigos japoneses, he aprendido mucho de aquel país y he descubierto muchos lugares ocultos.
Ahora, con mis artículos, espero poder acercar el Japón "oculto" a mucha gente y que nuestra experiencia sea útil para todos aquellos que, como nosotros, no se conforman con la información común de las guías y el turismo habitual.
Javi

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4 Comentarios

  1. Hola a todos (^_^)

    Yo soy otro usuario más de los baños públicos japoneses y nunca he coincidido con otros extranjeros; sinceramente no voy a ser de los que se queje por esta prohibición, entiendo que es parte de su cultura y la he de acatar. En la mayoría de matsuris shintoistas los extranjeros tampoco podemos participar. ¿Os imagináis si los extranjeros se quejasen de alguna norma española y el gobierbo la cambiase para agradar sólo a los turistas? (San Fermín, ruidos en las terrazas de los bares, la Semana Santa, casetas privadas en las ferias).

    • Sí, estoy de acuerdo.
      Cada país y cada lugar tiene sus normas y lo mejor es acatarlas porque, en ocasiones, también forman parte de la cultura.
      Y al fin y al cabo, cuando se viaja a un lugar es para conocer su cultura y costumbres ¿no?

      Gracias por tu comentario

    • La verdad es que si eso sucediera en España, sería un grave error por parte del balneario y tal vez un escándalo en los medios de comunicación.
      Gracias por visitarnos y perdona que hayamos tardado en responder. Por alguna razón tu mensaje fue a parar a la carpeta de "spam".

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