En la cultura japonesa, la grulla (鶴, tsuru) es uno de los símbolos más poderosos y queridos.

Esta majestuosa ave no solo aparece frecuentemente en el arte tradicional, el origami y los tejidos de kimono, sino que también está profundamente arraigada en creencias espirituales y costumbres populares.
Para los viajeros que desean entender el alma de Japón, conocer el significado de las grullas es adentrarse en el corazón de su cultura.
Según antiguas leyendas japonesas, la grulla vive mil años, por lo que se asocia con la longevidad (長寿, chōju) y la buena fortuna (幸運, kōun).
También simboliza la fidelidad conyugal, ya que se cree que estas aves se emparejan de por vida.
En las bodas tradicionales, es común ver motivos de grullas bordados en los kimonos de las novias como augurio de un matrimonio duradero.

Una de las expresiones más conocidas de este simbolismo es el arte del senbazuru (千羽鶴), que consiste en plegar mil grullas de origami para pedir un deseo especial, como salud, paz o recuperación.
Este gesto se popularizó a nivel mundial tras la historia de Sadako Sasaki, una niña víctima de la bomba atómica de Hiroshima, quien intentó doblar mil grullas deseando sanar.
Hoy, miles de visitantes depositan guirnaldas de senbazuru frente al monumento a la paz en Hiroshima como símbolo de esperanza.
Además de los parques y templos donde pueden verse estatuas o ilustraciones de grullas, muchos festivales tradicionales o matsuri y presentaciones de danza japonesa (日本舞踊, nihon buyō) incorporan movimientos inspirados en estas aves, resaltando su gracia y espiritualidad.
Para los viajeros que buscan conectar con la esencia del Japón ancestral, observar una grulla en libertad o aprender a plegar una en papel puede ser una experiencia profundamente significativa.
Las grullas no solo representan la belleza natural del archipiélago, sino también valores universales como la paz, la esperanza y la perseverancia.