El shamisen (三味線), literalmente “tres cuerdas”, es uno de los instrumentos más emblemáticos de la música tradicional japonesa.
Su sonido inconfundible —a la vez melancólico y vibrante— ha acompañado durante siglos a las geishas, el teatro kabuki, las narraciones épicas joruri (浄瑠璃) y las canciones populares min’yō (民謡).
Originario de China y perfeccionado en el archipiélago de Okinawa antes de expandirse por todo Japón en el siglo XVI, el shamisen consta de una caja de resonancia forrada con piel y un mástil largo sin trastes.
Se toca con una púa grande llamada bachi (撥), con la que se golpean las cuerdas de seda o nailon, creando una sonoridad que combina ritmo, emoción y precisión.
En la época Edo, el shamisen se convirtió en el acompañamiento esencial de las geishas y los artistas de entretenimiento, aportando una dimensión poética a las danzas y canciones del Japón urbano.
También formó parte del arte narrativo del bunraku, el teatro de marionetas tradicional, donde marca los cambios de escena y emociones de los personajes.
Hoy en día, el shamisen sigue vivo tanto en su forma clásica como en nuevas fusiones con el jazz o el rock.
Grupos contemporáneos y virtuosos como Yoshida Brothers han popularizado su sonido dentro y fuera de Japón, mostrando que este instrumento ancestral puede ser tan moderno como universal.
Si viajas a Japón, puedes disfrutar de interpretaciones de shamisen en distritos tradicionales como Gion en Kioto o en espectáculos culturales de Tokio.
Algunos talleres incluso permiten a los visitantes aprender los fundamentos del instrumento, una experiencia única para quienes desean sumergirse en la música japonesa desde dentro.