En la cultura japonesa, los dragones (ryū/tatsu, 龍/竜) son criaturas sagradas que simbolizan el poder del agua, la sabiduría y la protección.

A diferencia de los dragones occidentales, asociados con el fuego y la destrucción, los dragones japoneses son benevolentes y protectores, guardianes de templos, ríos y montañas.
Su figura aparece en templos, festivales y leyendas que aún hoy siguen vivas en todo el archipiélago.
El origen del dragón japonés
Los dragones japoneses tienen sus raíces en las antiguas mitologías china e india, que se fusionaron con las creencias locales del sintoísmo y el budismo.
En el sintoísmo, se considera que los dragones son deidades del agua (mizuchi), responsables de las lluvias y de la fertilidad de la tierra.
En el budismo, el dragón es un guardián del Dharma y símbolo de iluminación espiritual.
Ryūjin, el dios dragón del mar
Entre los dragones más conocidos se encuentra Ryūjin (龍神), el dios dragón del mar, que habita en un palacio submarino hecho de coral.
Según la leyenda, Ryūjin controla las mareas con joyas mágicas y protege a los pescadores y marineros.
Muchos santuarios costeros, como el Ryūgū Jinja de Okinawa, están dedicados a esta deidad.
Templos y lugares sagrados dedicados a los dragones en Japón
El dragón forma parte del arte y la arquitectura de innumerables templos en Japón.
En Kioto, el Templo Kennin-ji (建仁寺), uno de los más antiguos del budismo zen, conserva en su techo una impresionante pintura de dos dragones entrelazados, símbolo de protección espiritual.

Tenryū-ji (天龍寺), en el distrito de Arashiyama. Su nombre ya invoca al “dragón del cielo” y el templo muestra representaciones simbólicas.
En Kamakura, el templo Hase-dera (長谷寺) también alberga leyendas sobre dragones marinos que protegían la costa.
En Tokio, el famoso templo Sensoji (浅草寺) en Asakusa celebra cada primavera el Ryūsei Matsuri, un festival donde se honra al dragón con danzas tradicionales y figuras decorativas que recorren el vecindario.

Además, por todo Japón, muchos santuarios costeros y templos dedicados al agua muestran tallas, pinturas o relieves con dragones que protegen el sitio.
Los dragones en el arte y la vida moderna
Los dragones han trascendido la religión para convertirse en un símbolo de identidad cultural.
Se pueden ver en tatuajes tradicionales (irezumi), grabados ukiyo-e y festivales populares.
En la actualidad, siguen inspirando la cultura pop japonesa: desde películas de animación hasta videojuegos y series, el dragón representa fuerza interior, equilibrio y respeto por la naturaleza.