Valores y conceptos en los que se fundamenta la sociedad japonesa

Un análisis de los principales aspectos que permiten comprender la mentalidad de la sociedad nipona

La cultura japonesa resulta exótica y compleja de entender para muchos occidentales.

Ciertamente, muchos de sus rasgos particulares son muy diferentes e incluso opuestos a los que se observan en otras sociedades.

Pero si se conocen los valores principales sobre los que se asientan su cultura y su sociedad, resulta más sencillo comprender mejor Japón y su gente.

De ese modo, se reduce el choque cultural cuando se visita Japón y se disfruta aún más de las diferencias culturales.

 

 

La exótica e inaccesible cultura japonesa

Los valores japoneses están profundamente arraigados en todos los aspectos de la vida y afectan profundamente a las relaciones familiares, laborales y sociales.

Para los extranjeros (especialmente los occidentales) resulta difícil entender todos los códigos y costumbres de los japoneses, incluso su comportamiento al pedir ayuda o preguntar.

Aspectos como guardar las apariencias en público, el autocontrol de sus sentimientos, su disciplina, perfeccionismo, respeto por los demás (especialmente por los ancianos) tienen un por qué, un motivo.

 

La manera de ser de los japoneses es quizás una de las experiencias y enseñanzas más valiosas que te llevas a casa tras un viaje por Japón.

 

Este artículo no pretende ser un tratado profundo de antropología sino una introducción sencilla y asequible sobre la sociedad japonesa.

Si hay algo que falta o que no explico adecuadamente, agradezco mucho las críticas constructivas.

Comenzaré hablando de aspectos generales de su sociedad, continuando después con valores concretos que explican su carácter y comportamiento.

 

 

El nacionalismo y la diversidad

A menudo se dice que la sociedad y la cultura japonesas son únicas y homogéneas.

Este enfoque sobre Japón se conoce como nihonjinron (日本人論, “teorías de lo japonés” o “teorías sobre ser japonés“).

Evento samurai con tambores taiko en el castillo de Ueda (Nagano)

 

Esta retórica sobre Japón, a menudo utilizada en diversos foros para evocar un sentido nacionalista, comúnmente describe a Japón como una sociedad étnicamente homogénea e igualitaria en la que las personas comparten las mismas características, comportamientos y actitudes.

Dichas características únicas de los japoneses se consideran “misteriosas” y les confieren una manera de ser incomprensible para los extranjeros.

El Último Samurai se rodó en el Monte Shosha (Himeji, Japón)
“El Último Samurai”. Imagen: Warner Bros Pictures

 

Las ideas del nihonjinron tomaron fuerza con la ocupación estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial aunque se han hecho particularmente populares a finales del siglo XX, incrementadas por medios de comunicación de masas como el cine.

Sin embargo, cuando se viaja a Japón o se profundiza un poco en su cultura, se observa que no existe tal homogeneidad.

Por ejemplo, existen muchas diferencias históricas entre las diversas regiones de Japón que continúan en la actualidad en forma de tradiciones, dialectos, etc. También entre el campo y la ciudad.

Vistas del campo japonés y los cultivos desde el tren hacia Amanohashidate (Kioto)
Vistas del campo japonés y los cultivos desde el tren hacia Amanohashidate (Kioto)

 

Y no solo eso.

Japón ha recibido un enorme flujo de personas e ideas procedentes de países extranjeros como China, Corea, España, Portugal, Francia, Alemania, Países Bajos, Inglaterra, Estados Unidos, Brasil y otros lugares durante al menos 2.000 años.

Su influencia es fácilmente detectable en su idioma y en otros aspectos como la gastronomía, etc.

El budismo y el cristianismo, el sistema de escritura, la medicina, la política, la economía, los negocios y la educación, así como los deportes y la cocina derivan, en parte, del exterior y se han convertido en parte de la cultura japonesa.

A su vez, Japón ha influido en muchas otras culturas.

 

 

Sentimiento de aislamiento y “mentalidad de isla”

El hecho de que Japón sea una nación insular sin una conexión terrestre a otros países parece tener un efecto en la manera de pensar y la identidad japonesas.

Esto parece amplificar su sentimiento nacionalista, pero no de superioridad, sino de diferenciación, tanto por su aislamiento como por el tamaño de su país. Aunque olvidan que existen otras muchas naciones insulares más pequeñas, como Inglaterra y Madagascar, y más aisladas, como Nueva Zelanda.

Quizás, su larga historia de aislamiento y sus recurrentes catástrofes provocadas por tifones y terremotos han fomentado lo que ellos denominan shimaguni konjo (しまぐにこんじょ, espíritu de lucha de la isla).

terremoto y tsunami en tohoku (11 de marzo de 2011)

 

Lo que resulta evidente es que los japoneses desean conocer otras culturas y países, tanto por los movimientos turísticos masivos hacia el extranjero que se producen en Año Nuevo, la Semana Dorada y el Obon, como por el interés que muestran sobre tu país cuando hablan contigo.

 

 

Diferencias regionales

Antes de ir a Japón es habitual esperar que todos los japoneses sean casi iguales y se vistan y se comporten de manera similar (resultado de esa imagen idealizada y exótica que se ha extendido por las teorías nihonjinron de las que hablé antes).

Aunque eso es así, hasta cierto punto, como resultado del valor subyacente de no llamar la atención sobre uno mismo en público, especialmente entre la generación de mayor edad, Japón no es monocultural ni monolingüe.

Como dije antes, existen diferencias regionales en Japón (más evidentes cuanta más distancia hay entre ellas).

Festivales de Japón: el Marimo Matsuri (まりも祭り) de Hokkaidō
Procesión de la tribu ainu en el festival Marimo Matsuri

 

Japón está dividido en cuarenta y siete prefecturas, que son la base de estas identidades regionales. Cada una de ellas tiene capacidad para regular asuntos relacionados con el trabajo, la salud, la educación, el bienestar social, la conservación y desarrollo de la naturaleza y el patrimonio cultural, así como la prevención y el control de desastres.

Gracias a que existe un control nacional de las políticas prefecturales y a los medios de transporte, que unen todas las regiones, existe una mayor homogeneidad que la que había en el pasado.

Por ello, hoy en día la mayoría de las distinciones generalmente se relacionan con prácticas sociales y culturales (por ejemplo, gastronomía, arte, dialecto o vestimenta tradicional).

Dos buenos ejemplos son las “aparentemente opuestas” regiones de Kantō y Kansai (aquí puedes leer unos apuntes sobre las diferencias culturales entre Tokio y Ōsaka)

Si viajas por Japón, observarás que cada región tiene uno o varios productos gastronómicos típicos e incluso los japoneses te preguntarán si has probado un determinado plato (por ejemplo, ramen) en tu visita a una determinada ciudad o pueblo.

 

A veces, la identidad regional se asocia a rasgos de la personalidad o características y actitudes sociales. Por ejemplo, se dice que la gente de Tokio es más formal y respetuosa con las jerarquías, mientras que la gente de Ōsaka está considerada más informal y pragmática.

 

 

Uchi / Soto: los grupos y las jerarquías

Resultado de las influencias confucianistas procedentes de China, las jerarquías sociales juegan un papel importante en la cultura japonesa e influyen en el comportamiento social y la comunicación.

De hecho, existen varios niveles de respeto para hablar (keigo) con otras personas en función de su estatus social, edad, etc. De modo similar, los protocolos y el comportamiento muestran deferencia hacia estos rangos sociales.

Esa jerarquía queda patente no solo en la comunicación, sino también en otros aspectos de las relaciones sociales.

Por ejemplo, se considera de buena educación dejar que el miembro de mayor edad de la familia (normalmente el padre o el abuelo) se bañe o coma primero, seguido por el resto de la familia en orden de edad.

Película “Despedidas” (Okuribito, 2008)

 

De igual modo, las personas tienden a distinguir entre aquellos a quienes consideran parte de su círculo íntimo y a quienes no, lo que se expresa comúnmente a través de los conceptos relacionados de uchi (“dentro”) y soto (“fuera”), fundamentales en las costumbres sociales japonesas.

Pero quienes son considerados “de fuera” no son vistos con recelo necesariamente, sino a veces, lo contrario.

Dado que uno de los valores de Japón es la hospitalidad (omotenashi), es habitual que se dé prioridad a un invitado, por encima del resto de miembros de casa (incluyendo a los ancianos). Forma parte del protocolo de la amabilidad y las relaciones “sin problemas”.

 

 

Honne y Tatemae

Fruto de las dos esferas del individuo en la sociedad japonesa (uchi y soto) surgen los conceptos honne y tatemae.

Desde la infancia, los japoneses aprenden que la externalización de los verdaderos sentimientos y emociones es algo incorrecto, dado que puede incomodar a los demás y además denota egoismo. Por ello es visto como una actitud infantil y caprichosa.

Los sentimientos verdaderos y lo que realmente se piensa es lo que se conoce como honne (本音, “intención real”).

La vida en sociedad en Japón impone el tatemae (建前, “posición o actitud pública”), una especie de “fachada” personal para mostrar pensamientos e intenciones que mantengan el equilibrio en las relaciones interpersonales y que eviten en lo posible molestar o incomodar a los demás.

Es decir, el honne es lo que piensa cada persona (y evita decir), mientras que el tatemae es “lo que los demás esperan escuchar de uno mismo”.

Esta dualidad en el comportamiento de las personas es uno de los aspectos que más extrañan e incluso irritan a los occidentales en el trato con los japoneses, pues resulta muy difícil (casi imposible) saber la opinión de los demás cuando no hay confianza o antigüedad en la relación.

A medida que se profundiza en la relación con un japonés, se va conociendo su honne.

Pero es importante entender que el tatemae no es una falsa fachada con la intención de mentir, sino un protocolo para procurar que todo fluya sin problemas y sin incertidumbre.

Por ello, cuando pidas opinión a una persona desconocida, ten mucha paciencia y espera que muy probablemente no te conteste o te dé como respuesta lo que entienda que tu deseas escuchar.

Por el contrario, cuando te reúnas con japoneses en ambientes relajados (especialmente si se bebe alcohol), verás que comienzan a comunicar sus verdaderos sentimientos.

 

 

La importancia del silencio

El silencio es un valor importante en las sociedades asiáticas, con especial importancia en la japonesa.

El silencio (沈黙, chinmoku) es un modo de comunicación en Japón. El silencio es signo de respeto pero también de desacuerdo e incluso indignación.

Y ello porque se entiende que los comportamientos iracundos, como elevar el tono de voz, suponen romper el equilibrio social.

 

 

Menboku: reputación

El comportamiento y la comunicación en Japón están condicionados al concepto de menboku (面目, rostro) presente en otras muchas culturas asiáticas. Se trata de un concepto metafórico referido a la reputación, el honor y el orgullo de una persona.

Ceremonia en recuerdo de las víctimas del atentado con gas sarin en el metro de Tokio el 20 de marzo de 1995

 

Debido a ello, las personas tienden a actuar y comunicarse con moderación para mantener tanto su reputación como la del grupo o colectivo al que pertenecen.

 

 

Wa: colectividad y harmonía

La sociedad japonesa es generalmente gregaria, por lo que las personas a menudo se ven a sí mismas y a los demás como miembros de una unidad o grupo colectivo.

El festival Daikoku Matsuri de Tokio

 

En este contexto, es de suma importancia el concepto de responsabilidad solidaria o rentaisekinin (連帯責任).

El objetivo final de las relaciones interpersonales y de la sociedad en su conjunto es un término muy importante: wa (和, armonía).

Un término que puede traducirse también como “paz” e incluso como “suma” o “total”, lo que da una idea de la importancia de la unidad como paso necesario para la armonía y la paz.

De hecho, en la antigüedad Japón recibía el nombre de wa por parte de chinos y coreanos. Quizás ellos vieron en la arcaica sociedad japonesa una sociedad profundamente unida.

 

Una sociedad en la que se puede confiar

En Japón la mayoría de la gente es muy honesta: no se registran robos habitualmente. Mucha gente habla de su experiencia tras perder en el metro su cartera llena de dinero y encontrarla horas o días después con todo su contenido.

Las calles son completamente seguras por la ncohe.

Y si te pierdes en la ciudad, no debes entrar en pánico: la gente te ayudará. No te sorprendas si incluso te acompañan hasta tu destino o te llevan en su coche.

Las oficinas de policía de proximidad (kōban) no están para proveer seguridad sino para ayudar a quien lo necesite (incluso disponen de mapas detallados).

 

Como concepto cultural, la armonía implica también la conformidad dentro de un grupo; la interdependencia por encima de la independencia.

Ello no significa que no se valoren los logros individuales. Todo lo contrario.
Pero ciertamente son mal vistos quienes actúan por interés propio sin tener en cuenta a los demás.

 

 

Humildad

La “humildad” o “modestia” (謙遜, kenson) es un valor fundamental de la sociedad, por considerarse pilar fundamental para la armonía (wa) como expliqué antes.

Para un japonés, la modestia es un modo de facilitar las relaciones armoniosas y evitar las fricciones hasta el punto de que es muy habitual exagerarla.

 

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Curiosamente, a lo largo de estos años he observado cómo la humildad de los japoneses tiende a desvanecerse cuando viven fuera de Japón. Tal vez por sentir que ya no se encuentran dentro de un grupo (soto) o tal vez porque se ven influidos por la vanidad occidental. No lo sé.

 

 

Austeridad

Uno de los aspectos en los que se materializa el valor de la humildad es la austeridad (耐乏, taibō), entendida como un modo de vida sencillo y muy acorde con el respeto a la naturaleza (observado en el sintoísmo, la antiquísima religión originaria de Japón).

Los economistas sabemos que Japón es un país ahorrador y, de hecho, la inmensa mayoría de la deuda pública japonesa está en manos de los propios japoneses.

 

Tengo un ejemplo que ilustra perfectamente la mentalidad ahorradora y austera de los japoneses.

Tras el desastre de la central nuclear de Fukushima Daichi en marzo de 2011, el Gobierno japonés pidió la reducción en el consumo de energía eléctrica. 

A pesar de que el verano en Japón es muy caluroso, recuerdo cómo nuestros amigos estaban concienciados en contribuir utilizando mucho menos el aire acondicionado.

¡Incluso preferían quedarse sin batería en el teléfono en vez de pedir permiso en un establecimiento para enchufar su cargador!

 

La mentalidad ahorradora y austera es generalizada entre los japoneses, incluso entre los más adinerados.

Y ello no solo por un sentido económico sino también de humildad: está mal visto alardear de una gran capacidad económica.

De hecho, si observamos el interior de los palacios, templos y santuarios japoneses, aun estando decorados bellamente, lo que abunda en ellos es la austeridad y el vacío.

 

 

Wabi Sabi, la transitoriedad de la vida

Uno de los valores más fascinantes de Japón (y en general de toda Asia) es la aceptación del paso del tiempo. Por ello, se dice que en Asia no es habitual hablar de conceptos como “la crisis de los 40”.

En Japón, la aceptación de que la vida es transitoria, se hace con alegría, pues se entiende que el paso del tiempo da sabiduría y un tipo de belleza diferente e imperfecta.

Wabi Sabi (侘寂) es un término estético japonés que describe precisamente la “belleza de la imperfección”.

El concepto Wabi Sabi incluye dos valores muy presentes en la cultura japonesa: la austeridad y el respeto a la naturaleza, ambos unidos por esa aceptación y aprecio de la transitoriedad de la vida.

Se dice que este concepto deriva de la afirmación budista del Tri Laksana o las Tres Características de la Existencia.

Se puede apreciar el concepto del Wabi Sabi en numerosos objetos de la vida cotidiana y también en el arte: minimalismo y utilización de materiales naturales son sus pilares fundamentales.

Como he dicho, el Wabi Sabi aúna también el concepto de austeridad, como puede verse en técnicas muy apreciadas en el arte japonés como el Kintsukuroi (金繕い) o arte de reparar objetos de cerámica con laca de oro o plata por entenderse que el objeto es más bello con esas “cicatrices” visibles.

 

Según Leonard Koren, autor del libro “Wabi Sabi para Artistas, Diseñadores, Poetas y Filósofos“, algunas características de la estética wabi-sabi son la asimetría, la aspereza, la sencillez o ingenuidad, la modestia e intimidad, y los procesos naturales. Todos ellos, valores de los que hablo en este artículo.

 

 

Sintonía con la naturaleza

Como puede verse en conceptos como el Wabi Sabi y en la vida cotidiana, los japoneses comparten una forma de pensamiento acorde con la ecología, aunque no estrictamente igual.

Quizás como consecuencia de sus creencias sintoístas, los japoneses valoran la naturaleza y sus manifestaciones de modo respetuoso y agradecido.

Pero en su forma de entender el respeto a la naturaleza se encuentra el hecho de aprovechar su riqueza. Por lo tanto, entienden que pescar, cazar y aprovechar otros productos naturales forma parte del respeto a la naturaleza.

La clave para entender su manera de respetar la naturaleza se encuentra en el término “itadakimasu“, que significa aprovechar todo lo que la naturaleza nos ofrece, pero sin malgastarlo.

Numerosos festivales a lo largo del año agradecen a las deidades sintoístas la riqueza que proporciona la naturaleza. El Día del Mar es uno de los más significativos por cuanto Japón es un país volcado hacia el mar.

Festivales de Japón: el festival Hamaori Sai de Chigasaki (Kanagawa) se celebra el Día del Mar con un antiguo ritual de purificación de altares sintoistas en el océano.

 

Un poco más abajo explico algunos conceptos básicos sobre las creencias religiosas de los japoneses.

 

 

Omotenashi

Omotenashi (おもてなし) es uno de esos términos japoneses difíciles de explicar y que suele traducirse de manera simplista como “hospitalidad”.

Tradiciones de Japón: la ceremonia del té
La ceremonia del té: un ejemplo clásico de omotenashi

 

Pero, a diferencia del concepto occidental de hospitalidad, el significado de omotenashi va mucho más allá.

Se trata de la extrema cortesía para conseguir que la otra persona, ya sea un cliente o no, se sienta a gusto y llegar así a la armonía.

Se basa en los pequeños detalles, que aunque insignificantes, hacen que la interacción con otras personas sea algo placentero, teniendo especial cuidado en adelantarse a los sentimientos de la otra persona.

 

Omotenashi es uno de los conceptos más arraigados a la cultura japonesa. Puedes profundizar en éste y otros muchos términos japoneses en este libro:

Kotodama, el corazón de Japón, arte y cultura

 

También consiste en dar desinteresadamente algo de uno mismo por el bien de otra persona.

Pero culturalmente esa amabilidad se basa también en la falta de relación o interacción personal, que en ocasiones los occidentales interpretan como frialdad, aunque en realidad es solo una muestra de respeto y de no entrometerse en lo personal.

 

 

La obligación social o giri

El concepto giri (義理, sentido del deber u obligación social) resume muy bien lo que he explicado sobre el “equilibrio social”.

Este término expresa el deber de los japoneses de mostrar gratitud a los demás cuando sienten que están en deuda. Y eso sucede muy a menudo, ya que existen normas no escritas sobre pensar en el otro antes que en uno mismo. 

Un ejemplo de ello es el acto de regalar chocolate (giri choko, 義理チョコ) el Día de San Valentín.

Pero en realidad el giri va mucho más allá. Es el sentimiento de agradecimiento que los trabajadores tienen con sus jefes y que les motiva a realizar el trabajo lo mejor posible.

 

 

Zōtō: intercambiar regalos

El intercambio de pequeños regalos (贈答, zōtō) es una costumbre muy arraigada en Japón.

Es un protocolo social para expresar aprecio pero también para facilitar las relaciones personales.

Habitualmente se trata de pequeños regalos, generalmente relacionados con la época del año o típicos del lugar en el que fueron adquiridos.

En una sociedad donde el silencio tiene tanta importancia y en la que se busca siempre que las relaciones sociales sean fluidas, los pequeños regalos tienen una enorme importancia.

 

Okaeshi: la reciprocidad en los regalos

Un aspecto que me resultó muy curioso e interesante cuando comencé a introducirme en la cultura japonesa es el del okaeshi (お返し, regalo recíproco).

Se trata de una costumbre relacionada también con los conceptos de zōtō y giri. Consiste en devolver parte del favor recibido con un pequeño regalo.

Esto es muy muy habitual cuando regalas algo a un japonés o le haces un favor de cierta importancia.

 

 

 

Bushidō

El bushidō (武士道) o “camino del guerrero”, es conocido como el código de los samurai.

¿Sabías que…?

La palabra “samurai” significa “servir”.

 

Pero en realidad era algo más profundo: un estricto código ético y moral al que muchos samuráis entregaban sus vidas y que exigía lealtad y honor hasta la muerte. Por ello, se simbolizaba con la flor de cerezo.

Un conjunto de principios que guiaban al samurai en la batalla sin perder su humanidad, dirigiendo el combate sin perder los valores básicos.

 

El origen del bushidō

El bushido fue creado por Inzao Nitobe, un japonés católico que vivió en Estados Unidos, a principios del siglo XX.

El objetivo de este código de conducta era suavizar las conductas guerreras de los samurais a los ojos occidentales, región que en aquellos años Japón miraba con admiración.

 

Sus principios fundamentales son la honradez, la justicia, la compasión, la heroicidad, la cortesía, la sinceridad, el honor, el deber y la lealtad.

Algunos tratados antropológicos sobre la sociedad japonesa señalan el bushidō como el origen de numerosos valores comunitarios actuales.

 

 

El pragmatismo y el rechazo a la incertidumbre

Puede decirse que a los japoneses no les gusta lo imprevisible. Se sienten más cómodos con la coherencia y la previsibilidad.

De hecho, como se desprende del estudio Hofstede Insights, Japón es una de las culturas que más esfuerzo hacen en evitar la incertidumbre.

Para ello crean reglas y convenciones sociales que reducen la ambigüedad en diversas situaciones.

Es sabido que los japoneses reciben una educación detallada sobre el comportamiento que deben tener ante desastres naturales como terremotos, tsunamis y tifones. Y ello se extiende a otros aspectos de la sociedad.

Un gran número de normas implícitas y reglas sociales gobiernan la conducta y el comportamiento de la vida diaria de los japoneses, particularmente en lo referente al protocolo y la etiqueta.

El rechazo de los japoneses a lo imprevisible se observa en aspectos como la extrema puntualidad en el transporte público o la profusión de carteles, indicaciones e instrucciones escritas por todas partes, tan redundantes que llegan a lo ridículo. Incluso pueden verse carteles en los templos y santuarios que explican ¡cómo rezar!

Tales normas mantienen el orden social y eliminan la ambigüedad en torno a cómo uno debe comportarse en diferentes contextos.

 

Creencias y fe

Aunque Japón es un Estado laico, la religión está muy arraigada en la sociedad en forma de creencias, supersticiones y celebraciones.

Por ello, en todo el país se celebran cada año festivales de origen religioso como el Tanabata, el Obon, el equinoccio de primavera y el de otoño, el Día de las Niñas y el de los Niños, el Setsubun y el Año Nuevo.

No obstante, entre los jóvenes existe una profunda ignorancia sobre los fundamentos de las religiones principales de Japón, aunque se mantiene su interés como tradición.

 

Sincretismo

El aspecto más característico de la religión en Japón es el sincretismo, es decir, la convivencia de dos o más religiones de manera que parecen una sola.

En la actualidad el budismo es la religión mayoritaria, y el sintoísmo, religión oficial de Japón hasta el siglo VII, es la segunda por número de seguidores.

Dewa Sanzan: monte Haguro. Santuario Gosaiden. Miko rezando
Rezando en un santuario sintoísta

 

El cristianismo es una religión minoritaria que está presente principalmente en la isla de Kyūshū.

Debido a la influencia histórica de China, también hay rasgos de otras creencias como el confucianismo y el taoísmo en las costumbres actuales de la sociedad (por ejemplo en la celebración del Día del Respeto a los Ancianos).

 

Animismo

La creencias religiosas y las supersticiones están presentes en la sociedad japonesa, aún cuando seguramente muy pocos japoneses se confiesen creyentes o supersticiosos.

Fruto de las creencias sintoístas, muy arraigadas en los usos y costumbres de Japón, el animismo está presente en la vida de los japoneses, no solo manifestándose en forma de supersticiones, sino también en otros aspectos más banales como la aparente obsesión por las mascotas.

 

 

Cultura japonesa

¿Te atrae la exótica y desconocida cultura de Japón?

No te pierdas nuestra sección especial:

 

 

Espero que tras la explicación de estos conceptos puedas comprender mejor la manera de ser de los japoneses.

¿Tienes alguna experiencia sobre algo de lo que he hablado?

¿Crees que falta explicar algún concepto?

 


Agradecimientos a Jorge Orpianesi por aclararme el origen del bushidō.

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Javihttp://japon-secreto.com
Soy licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, y blogger desde el año 2002. Me gusta mucho Japón y por eso exploro en profundidad tanto su geografía como su cultura. En Japón Secreto deseo transmitir mi pasión por Japón y hacer que más gente descubra todo lo que este país atesora y que he descubierto junto con Pilar a lo largo de 16 viajes al País del Sol Naciente. Hay mucho Japón por descubrir y quiero mostrarlo.

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7 Comentarios

  1. Me gustó el artículo y el énfasis en los aspectos positivos de la sociedad japonesa, felicitaciones. Se genera mucho interés por ahondar en diversos aspectos de su cultura, sus creencias y sus raíces milenarias. Creo que sería más ecuánime si te remitieras también a sus problemas y carencias; algunos detalles son bien sabidos como la adicción al trabajo, la soledad crónica de muchos de sus habitantes y sus conflictos con China. Recuerdo que parte de tales dilemas entre las familias del país (especialmente los conflictos generacionales) los refería el brillante director de cine Yasujiro Ozu en "Cuentos de Tokyo" (1953) y en el posterior homenaje de Win Wenders en "Tokyo Ga" (1985).

  2. Excelente artículo, te felicito. Tengo a mi hija mayor y mis tres nietos viviendo en Tokio y les ha quedado un poco difícil encontrar otros latinos para relacionarse, algúna idea? Un gran abrazo y de nuevo felicitaciones!

  3. Interesante, yo también soy aficionado a la cultura oriental en especial la cultura de Japón, todo me facina de ellos y comencé desde chico mirando animé, desde ahí se aprende mucho.

    Ojalá algún día pueda conocer ese hermoso país 🇯🇵. Saludos

    • Hola Javier.
      Yo no soy un experto en anime pero en estos años he visto bastantes de ellos y efectivamente se tocan muchos temas, sobre todo de la vida diaria y las tradiciones.
      Espero que pronto puedas viajar a Japón.
      Y si necesitas ayuda, estaremos encantados de darte consejos.

  4. Excelente artículo!! Solo decir que el Bushido no tiene su origen en la época Samurai sino a principios del siglo XX desarrollado por Inzao Nitobe, un japonés católico que vivió en Estados Unidos y que creó el Bushido para suavizar las conductas guerreras de los Samurais hacia los ojos occidentales. Región que por aquellos años Japón miraba con admiración. Pero es solo un detalle. Soy un admirador de tu trabajo!!

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