En Japón es tradición adornar las casas, las tiendas, los lugares de trabajo e incluso las calles con la decoración de ciertos amuletos para recibir el Año Nuevo con salud, suerte y fortuna aunque mucha gente, por desconocimiento, cree que se trata de decoraciones de navidad.
¿Decoración de Navidad en Japón?
Realmente son decoraciones de Año Nuevo, ya que en Japón la Navidad no se celebra como en Occidente ni tiene la misma importancia.
Sin embargo, la festividad de Año Nuevo es la más importante del calendario de festivos nacionales de Japón.
Amuletos y decoraciones de Año Nuevo en Japón
Voy a explicar cuáles son los cinco amuletos o talismanes típicos de esta época del año utilizados como ornamento o decoración en Japón y su significado.
Kadomatsu
El kadomatsu (門松) es una decoración típica del Año Nuevo en Japón. Uno de los muchos amuletos tradicionales de la cultura japonesa.
La palabra kadomatsu significa, literalmente, «pino en la puerta».

Tradicionalmente los kadomatsu se colocan a partir del 28 de diciembre a ambos lados de las entradas de casas, tiendas, lugares de trabajo, santuarios y templos para recibir a los dioses.
Este adorno se coloca en las entradas y consta de tres brotes de bambú de diferentes longitudes, pino y ramas de ciruelo.
Las plantas y el resto de objetos que forman los kadomatsu tienen un significado particular.
- El pino: simboliza la longevidad.
- El bambú: representa la flexibilidad necesaria para superar los obstáculos y alcanzar la prosperidad. Se dice también que las distintas alturas de los tres tallos de bambú centrales que forman el kadomatsu representan, de más a menos alto, el cielo, la humanidad y la tierra.
- El ciruelo: esta fruta está asociada a la prosperidad y a un nuevo comienzo, aunque en el kadomatsu simboliza la firmeza.
Según las creencias sintoístas tradicionales japonesas, los dioses (o kami) visitan el mundo terrenal durante el Fin de Año, y habitan en los kadomatsu temporalmente hasta que regresan al mundo divino.

Shimekazari
Otro adorno típico de Japón en Fin de Año, similar en significado al kadomatsu, es el shimekazari (注連飾り o しめ飾り).
Es más «práctico» que el kadomatsu porque, al ser más pequeño, es fácil colocarlo en cualquier parte y, de hecho, puede verse en lugares de lo más variopinto.
Generalmente se cuelgan encima de las puertas como signo de invitación y bienvenida a los dioses de la buena fortuna y ahuyentar a los malos espíritus.

El shimekazari está confeccionado con una cuerda de paja de arroz (llamada shimenawa) y unas tiras de papel blanco colgando de ella (se llaman shide).
Pero esa es la versión sencilla, porque en realidad se pueden ver por Japón versiones realmente sofisticadas y barrocas que incluyen otros elementos con significado.

El más típico es un abanico abierto que simboliza la prosperidad creciente a medida que pasa el tiempo.
También suele incluirse una naranja amarga llamada daidai (橙), pronunciación que también significa «de generación en generación» (代々), un concepto muy familiar.
Los ornamentos alargados suelen significar «larga vida» o «descendencia» como los ramilletes de pino.
El lomo de una gamba representa el lomo de un anciano, por lo que una gamba en el shimekazari simboliza la longevidad.
En muchos casos suele incluirse una tira de papel con la frase o expresión 謹賀新年 (kingashinnen, «feliz año nuevo»).
Kumade
El kumade (熊手), literalmente “mano de oso”, es un amuleto japonés tradicional en forma de rastrillo que simboliza la prosperidad, la buena fortuna y el éxito en los negocios o la familia.
Su origen se encuentra en los festivales de fin de año, especialmente en los mercados Tori No Ichi, celebrados en los días del gallo de noviembre en santuarios de todo Japón, con especial intensidad en Tokio.
En japonés, kumade se refiere originalmente al rastrillo de bambú usado para recoger hojas caídas en jardines.
Sin embargo, en el contexto religioso del sintoísmo, el kazari kumade (飾り熊手) es una versión ornamental de ese rastrillo.
Es decir, un talisman que “atrae” metafóricamente la buena suerte y las oportunidades para el nuevo año, del mismo modo que un rastrillo recoge las hojas.
Durante el periodo Edo (1603–1868), los comerciantes comenzaron a comprar estos coloridos amuletos para “rastrear la riqueza” hacia sus negocios.
Con el tiempo, la tradición evolucionó: cada año se compra un kumade más grande o elaborado que el anterior, con la esperanza de atraer aún más prosperidad.
Los kumade se venden principalmente entre noviembre y febrero, desde los Tori No Ichi hasta Setsubun, la festividad que marca el inicio del nuevo año según el antiguo calendario japonés.
Tras su compra, es costumbre que los vendedores y compradores realicen un breve ritual de aplausos conocido como ippon-jime (一本締め): tres series de tres palmadas seguidas de una final, símbolo de agradecimiento y buena fortuna.
Cómo son los kumade
Los kumade están hechos de bambú y decorados con una increíble variedad de símbolos tradicionales japoneses que representan la suerte, la riqueza y la protección divina.
Entre los adornos más comunes se incluyen:
- Monedas de oro koban (小判), símbolo de riqueza
- Máscaras de Okame, que traen felicidad
- Daruma, emblema de perseverancia y éxito
- Maneki-neko, el gato que invita a la fortuna
- Deidades Ebisu y Daikokuten, protectoras del comercio y la abundancia
- Barriles de sake y fardos de arroz, ofrendas de prosperidad
- Carpas koi, peces tai, grullas y tortugas, animales de buena suerte
- Ramas de pino, bambú y flores de temporada, que representan longevidad y renovación
Hagoita
La hagoita (羽子板) es un amuleto en forma de pala de madera que tradicionalmente se compra en mercadillos y ferias celebrados en días concretos de diciembre.
Su origen proviene de las palas con las que se jugaba al tradicional hanetsuki (羽根突き), un juego similar al bádminton que, por cierto, es tradición jugarlo en Año Nuevo.
Tradiciones de Año Nuevo en Japón
Actualmente las que se venden son puramente ornamentales y, de hecho, son obras preciosas de artesanía que pueden llegar a costar mucho dinero.
Está destinado a golpear y ahuyentar la mala suerte.
El templo Sensōji en Asakusa celebra un mercado anual de hagoita cada año en diciembre.

Hamaya
La hamaya (破魔矢) es un amuleto y adorno en forma de flecha que simboliza la destrucción de los espíritus malignos.

A veces se acompaña de un arco llamado hamayumi (破魔弓).
Generalmente se venden en santuarios sintoístas y templos budistas en Japón durante los primeros tres días del Año Nuevo.
Es un amuleto que no solo se utiliza en Año Nuevo sino que acompaña a algunos otros rituales de iniciación o nueva vida.
Por ejemplo, como regalo a los recién nacidos y en el tejado de las casas recién construidas.

Kagami Mochi
El kagami mochi (鏡餅) es otro adorno tradicional de Año Nuevo en Japón.
Es también una ofrenda que se hace a los dioses por el nuevo año.
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Consta de dos pasteles de arroz redondas (mochi) apiladas una encima de la otra y rematadas con una naranja daidai (como la que expliqué en los shimekazari).


Se coloca en el altar sintoísta (kamidana) de la casa.
La palabra «kagami» significa espejo. La explicación de este nombre no está clara.
Algunos afirman que es porque el mochi se parece a un antiguo espejo utilizado hace siglos.
La tradición señala que el kagami mochi se trocee y se coma el segundo sábado o domingo de enero. Este ritual se conoce como kagami biraki (鏡開き, «apertura del espejo»).
Este ritual es típico de los dōjō de artes marciales en Japón.
¿Dónde comprar estos amuletos de Año Nuevo?
Generalmente estos amuletos se venden en los templos y santuarios durante el mes de diciembre o los primeros días de enero a excepción de las las palas hagoita, que se venden habitualmente en mercadillos específicos.
Actualmente también es posible comprar alguno de estos adornos o amuletos en Amazon, como el shimekazari.
Dondoyaki o Sagichō
Al final de las celebraciones de Año Nuevo, generalmente el 7, el 14 o el 15 de enero, se queman los kadomatsu y shimekazari en un ritual denominado Dondoyaki o Sagichō.

De ese modo se deja que los dioses puedan regresar al mundo divino.
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