Japón comenzó a utilizar el calendario gregoriano (habitual en Occidente) el 1 de enero de 1873.
Hasta entonces, empleaba un calendario lunisolar adaptado del calendario chino, llamado kyūreki (旧暦).

Un calendario lunisolar es un calendario que indica el tiempo tomando en consideración tanto las fases del Sol como las fases de la Luna.
En la actualidad tan solo los años siguen contándose como eras japonesas. Comienzan y terminan con el reinado de cada uno de sus emperadores.
Los rokuyō (六曜, «seis días») o rokki (六輝) son una sucesión de seis días basada en el antiguo calendario lunisolar japonés.
Se siguen encontrando en los calendarios japoneses, y en la cultura japonesa se asocian con la buena o la mala suerte, por lo que se usan para planificar ceremonias como matrimonios y funerales, aunque muchos los ignoran en la vida cotidiana.
¿Es lo mismo calendario chino que calendario lunisolar?
No exactamente, aunque están muy relacionados y a menudo se confunden.
Calendario chino
Es un calendario lunisolar concreto, desarrollado en China y utilizado tradicionalmente para fijar festividades como el Año Nuevo chino, el Festival del Medio Otoño o el calendario zodiacal.
Combina los ciclos de la Luna (meses) y el año solar (estaciones) añadiendo meses intercalares para que no se desajuste.
Calendario lunisolar
Es un tipo de calendario, no uno en concreto.
Cualquier calendario que combine fases lunares y año solar es lunisolar.
Existen varios: el chino, el hebreo, el lunisolar japonés y el coreano, entre otros.
Por lo tanto, el calendario chino es un calendario lunisolar, pero no todo calendario lunisolar es el calendario chino.
Kyūreki: el calendario lunisolar japonés
Antes de 1873, Japón no utilizaba el calendario occidental actual, sino un calendario lunisolar tradicional, conocido como kyūreki (旧暦).
Este sistema reguló durante siglos la vida cotidiana, las fiestas, la agricultura y los rituales religiosos.
Meses lunares
El kyūreki se basaba en las fases de la Luna:
– Cada mes comenzaba con la luna nueva (新月, shingetsu).
– Los meses tenían 29 o 30 días.
– Un año normal sumaba unos 354 días, más corto que el año solar.
Esto hacía que, si no se corregía, el calendario se desajustara rápidamente con las estaciones.
Ajuste al año solar: el mes intercalar
Para mantener la coherencia con el ciclo solar, se añadía periódicamente un mes intercalar (閏月, urūzuki):
– Se insertaba aproximadamente cada 2 o 3 años.
– No tenía nombre propio: repetía el nombre del mes anterior.
– Permitía que las festividades agrícolas siguieran cayendo en la estación correcta.
Este sistema es lo que define al calendario como lunisolar, no puramente lunar.
Relación con la naturaleza y la agricultura
El calendario tradicional japonés estaba íntimamente ligado a las estaciones agrícolas, la observación de la naturaleza y los ciclos climáticos.
Las fechas importantes se ajustaban no solo por el mes, sino también por los 24 términos solares (二十四節気, nijūshi sekki), importados de China, que marcaban cambios sutiles en el clima: inicio de la primavera, lluvias, calor extremo, etc.
Festividades tradicionales basadas en el kyūreki
Muchas celebraciones actuales tienen su origen en el calendario lunisolar kyūreki,
Por eso actualmente sus fechas “se mueven” en el calendario gregoriano si se celebran según el calendario antiguo:
– Setsubun, inicio simbólico de la primavera
– Tanabata
– Obon
– Año Nuevo tradicional
En algunas regiones y templos, estas fiestas aún se celebran según el calendario antiguo, lo que explica por qué pueden caer semanas más tarde que las fechas oficiales.
Uso social y religioso
Hasta el período Meiji
– los rituales sintoístas y budistas seguían el calendario lunisolar,
– los documentos oficiales combinaban eras imperiales (元号, gengō) y fechas del kyūreki,
– la vida cotidiana se organizaba según este ritmo natural, no por semanas fijas.
El cambio al calendario gregoriano
En 1873, durante la modernización del país, Japón adoptó el calendario gregoriano (太陽暦, taiyōreki) de forma abrupta:
– el 3 de diciembre de 1872 pasó a ser 1 de enero de 1873,
– desapareció el calendario lunisolar como sistema oficial.
Aun así, su influencia no se perdió: sigue viva en festividades, supersticiones, astrología, templos y en la manera japonesa de entender el paso del tiempo.
El calendario lunisolar japonés no medía solo días: medía estaciones, silencios y momentos oportunos.
Entenderlo es entender por qué Japón sigue celebrando muchas cosas “fuera de fecha”… y por qué esas fechas, en realidad, nunca fueron arbitrarias.